María Pilar Giménez Navarro, una web recordatorio y reflexiones póstumas.
Como todas las madres, una persona muy especial para mí, con las peculiaridades de una vida compleja, llena de dolor y tristeza en sus últimos años. Mi madre, desde hace tanto tiempo ya que soy incapaz de recordarlo, pasó una larga enfermedad que, poco a poco, la fue aislando, reduciendo y transformando en una criatura de la que todos quisimos escapar (yo el primero). Dado que se sentía impedida (lo estuviera o no, eso no tiene importancia), decidió encerrarse y convertirse en dependiente; el recuerdo agridulce que muchos guardamos de ella, no es otro que el del acoso al que nos sometía con llamadas telefónicas constantes, repetidos intentos de suicidio, llamadas insistentes de atención (poco atendidas, en mi caso concreto) y distintos comportamientos asfixiantes.
De lo poco que he aprendido en esta vida, mucho debido a mi relación con mi madre, es a ser honrado y sincero conmigo mismo: nunca me autoengaño, y soy consciente de que hace décadas que no sentía por ella ese amor que se supone de hijos a padres, sino una agobiante mezcla entre obligación, fracaso, tristeza y culpabilidad. Estoy seguro de que podría hablar por muchos, pero hablo exclusivamente por mí: su muerte fue una verdadera liberación, un abandono de la culpa («podría haber hecho más», «eres un mal hijo») y un pasar página en una historia que nunca habría elegido vivir voluntariamente (ni siquiera en un libro o una película).
Así que, dados mis sentimientos por mi madre, ¿por qué esta web? Porque es triste e injusto que, tras una vida llena de aventuras, dedicación a otros y, de alguna manera, voluntad de tomar el control de su propia vida, el recuerdo que quede de mi madre sea el feo y deprimente acoso, la decadencia y el marchitarse… creo que, en parte, todos la rehuíamos precisamente por el pánico a marchitarnos. Porque era un espejo viviente de lo que le puede ocurrir a cualquiera.
Mi madre se merece un recuerdo mejor. Y es lo que pienso darle.